“Acercarse a La clase de pintura, cuadro de Elvira Santiso (Betanzos 1872-Santiago 1961), supone hacerlo a la obra de una pintora que supo marcar en ese lienzo la diferencia con respecto a muchas de las concepciones sociales establecidas en los años finales del siglo XIX y primeros del XX, momento en el que la artista lo pintó”.
Para la profesora titular de Historia del Arte de la USC Begoña Fernández Rodríguez, “frente a una sociedad rígida que situaba a la mujer en un rol poco activo y marcado por severos convencionalismos sociales, la obra supone la imagen de un progreso imparable de la mujer, por medio de la formación y el aprendizaje, aunque eso sí, en un ambiente puramente femenino y marcado de forma exclusiva por la presencia de mujeres”.

Fernández aseguró en la Real Sociedad Económica que La clase de pintura -que obtuvo la mención honorífica en la Exposición General de Bellas Artes de 1906 y, tres años más tarde, la Medalla de Oro de la Exposición Regional de Santiago de Compostela-, “ilustra la enseñanza de la mujer, en un momento en el que su formación se consideraba innecesaria y en el que primaban unas formas de vida caracterizadas por costumbres, usos y modos que limitaban los horizontes de las niñas al ámbito de lo privado”.
“La educación de las jóvenes era entonces ajena a los resultados que la sociedad esperaba de la mujer y del papel que esta debía jugar, planteamiento que las relegaba al casi exclusivo rol de convertirse en buenas esposas”, añadió.
La Real Sociedad y la formación de las jóvenes compostelanas
La conferenciante cree que este cuadro de Elvira Santiso, “marcado por la excepcionalidad”, recrea “como sólo en determinados casos, en concreto en la educación de las jóvenes acomodadas, se flexibilizaban esos criterios (tal y como indica la propia Concepción Arenal), permitiéndoseles acceder a la formación en bellas artes, en concreto dibujo o pintura, junto con el aprendizaje de enseñanzas más pragmáticas y propias de su sexo”.

En concreto, la obra plasma “el día a día de la enseñanza plástica en una de las salas de la Real Sociedad de Amigos del País, una institución que favoreció e impulsó decididamente el proceso de formación para las jóvenes en la ciudad”. Y recordó que, “en los años centrales del siglo XIX, había comenzado a funcionar en las dependencias de la RSEAPS una escuela de dibujo para la formación de las jovencitas compostelanas, y en las que la propia artista se había formado, para más tarde ejercer en ella también su actividad como docente”.
Fernández cree que la escena que representa el lienzo “es deudora en cuanto a su composición del enfoque fotográfico” y, en ella, “Santiso nos invita a participar como espectadores de un ambiente que se anima, no sólo por la actividad que las alumnas despliegan, o por la charla que algunas de ellas mantienen entre sí, sino por el propio color de la paleta que la artista emplea”. “Con ello”, añade, “se crea un ambiente singular que hace que el espectador se implique y en el que los distintos elementos contribuyen a aportar contenido a la obra”.
“En este espacio cerrado por amplias ventanas que iluminan la estancia y, gracias a su transparencia, se favorecen los juegos entre luces y sombras en una estancia abierta al entorno urbano, donde se conforma la escena en un aula en la que la pintora genera y manipula el espacio, marcado por la diagonal de los pupitres, a lo largo de los que se distribuyen las aplicadas alumnas, sentadas y concentradas en la copia de los modelos que tenían que reproducir bajo las directrices de la profesora”, concluyó.
La conferencia de Begoña Fernández, que fue presentada por Israel Sanmartín Barros, profesor contratado doctor de Historia Medieval de la USC, en una mesa que encabezó el presidente de la Real Sociedad Económica, Francisco Loimil Garrido, está incluida en el programa de 2024 del ciclo “La Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago y sus fondos artísticos”, organizado por esta institución en colaboración con el Grupo de Investigación Iacobus de la Facultad de Geografía e Historia de la USC.
Agradecimiento del Museo del Prado a la RSEAPS

La clase de pintura, que forma parte del patrimonio artístico de la RSEAPS, estuvo expuesta entre el 21 de mayo y el 22 de septiembre en el Prado, dentro de la muestra temporal “Arte y transformaciones sociales en España (1885-1910)”, que ocupó todas las salas temporales del museo madrileño y que superó los 156.000 visitantes.
El pasado 14 de octubre, el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, envió una carta a la RSEAPS en la que afirma que, “un proyecto así, no habría sido posible sin el apoyo de prestadores como la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago”. “Estamos muy agradecidos por su contribución, parte fundamental del éxito de la exposición”, indica también en la misiva.



