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FERNÁNDEZ GASALLA: “DON JUAN ARMADA RESUCITÓ UNA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA ANULADA POR FERNANDO VII”

El catedrático de Geografía e Historia del IES Rosalía de Castro glosó en la RSEAPS la figura del quinto marqués de Santa Cruz de Rivadulla a partir del retrato del noble que pintó José María Fenollera

“A don Juan Armada Guerra (1796-1871), quinto marqués de Santa Cruz de Rivadulla, que fue designado director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago en 1833, le tocó resucitar una institución que había sido anulada durante la última década del reinado de Fernando VII, por causa de su inspiración liberal”. Esta es una de las conclusiones que el catedrático de Geografía e Historia del IES Rosalía de Castro de Santiago Leopoldo Fernández Gasalla extrae del análisis de la figura del marqués, sobre el que disertó esta tarde en la sede de la RSEAPS a partir del retrato del noble, pintado por José María Fenollera y que forma parte del patrimonio de esa institución.

En la charla, que forma parte del programa de 2025 del ciclo “La Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago y sus fondos artísticos”, organizado en colaboración con el Grupo de Investigación Iacobus de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad compostelana, Fernández Gasalla recorrió la biografía de Armada, recordando que “don Juan se había criado en el seno de una familia ilustrada, que atesoraba desde el siglo XVII una magnífica biblioteca”. “Su padre, don Juan Ignacio Armada Mondragón”, explicó el catedrático, “había mandado el batallón literario, formado por estudiantes compostelanos, al inicio de la Guerra de la Independencia (1808), y había sido un militar profesional de amplia cultura”. “El propio don Juan había estudiado en la Academia de Matemáticas y en el Colegio de Artillería, por lo que poseía notables conocimientos en materia científica”, añadió.

La crisis por la primera Guerra Carlista y las estrecheces presupuestarias

Fernández Gasalla, que fue presentado por David Chao Castro, profesor contratado doctor de Historia del Arte de la USC, en una mesa que encabezó el presidente de la RSEAPS, Francisco Loimil Garrido, señaló también que “don Juan Armada se valió de su cargo como senador para dotar de protectores a una institución (la RSEAPS), que tuvo que echar a andar en medio de la crisis causada por la primera Guerra Carlista y por las enormes estrecheces presupuestarias ocasionadas por una abultada deuda pública”. En ese sentido, dijo, “él y sus colaboradores recuperaron para la Real Sociedad a los antiguos socios, nombrando a muchos otros nuevos entre las personalidades más cultas de la sociedad compostelana y gallega”. “Además, lograron que aceptasen serlo también, tanto personalidades clave de la Administración en Galicia, como gallegos o personajes relevantes vinculados a esta tierra, que servían en la Corte”.

Y destacó que, “con el apoyo del también ilustrado conde de Gimonde, restauró la Escuela de Dibujo de la Real Sociedad y puso en marcha una cátedra de Química Aplicada a las Artes, dirigida por el doctor Casares, catedrático de Universidad, para lo que el marqués llegó a adquirir instrumental químico con sus propios medios”. “Tras tener que enfrentarse a incontables dificultades económicas causadas por las demoras del Gobierno en el pago de los salarios de los profesores, y de haberse mantenido en la dirección de la Real Sociedad con Gobiernos de signo tan opuesto como el del absolutista Cea Bermúdez o los del liberal moderado Martínez de la Rosa y el liberal exaltado Mendizábal, don Juan Armada cedió el puesto en 1840 tras la llegada del liberal progresista Espartero en 1840”, concluyó.

La conferencia de Fernández Gasalla, enmarcada en el período que abarca de la Ilustración al Moderantismo Liberal (1834-1840), tuvo como punto de partida el retrato póstumo de don Juan Armada, pintado por José María Fenollera en 1897 para la galería de personalidades ilustres de la Real Sociedad Económica compostelana, tomando como fuente de inspiración una fotografía. “Una práctica que”, recordó, “venía dándose en España desde 1855 y ya había sido empleada por ese pintor desde 1876, por lo que en el retrato del marqués se observa un efecto de difuminado en el rostro, que lo inserta en la corriente que los pintores franceses contemporáneos habían creado basándose en la fotografía”.

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