O expresidente da Xunta afirmou na Real Sociedad Económica que á nosa comunidade autónoma interésalle manter un sistema de financiamento que “garantiu a solidariedade interterritorial e a igualdade na prestación dos servizos El expresidente de la Xunta afirmó en la Real Sociedad Económica que a nuestra comunidad autónoma le interesa mantener un sistema de financiación que “ha garantizado la solidaridad interterritorial y la igualdad en la prestación de los servicios fundamentales””

El expresidente de la Xunta de Galicia Emilio Pérez Touriño se opone al acuerdo del Gobierno para establecer una financiación especial para Cataluña. El político socialista, doctor en Económicas y profesor titular de la Universidad de Santiago (USC), aseguró en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago (RSEAPS) que a los gallegos “debe preocuparnos mucho el actual intento de reducir el papel de la Hacienda central y mermar sus capacidades y recursos, privilegiando a una comunidad autónoma -asumiendo el falso relato de su infrafinanciación, cuando los datos indican que Cataluña siempre estuvo en la media de las comunidades autónomas o ligeramente por encima- y revirtiendo o empeorando la situación de Galicia”.
Más contundente aún fue con la posibilidad de establecer un cupo o concierto con esa comunidad autónoma: “Nos debe preocupar mucho más aún ese planteamiento, porque significaría segregar a Cataluña del sistema común, bajo la idea de lo mío es mío y por lo tanto me quedo con las llaves de la caja, lo que implicaría una ruptura del modelo y la quiebra de la igualdad y la solidaridad interterritorial hacia un modelo confederal, impropio de nuestra Constitución”.
En la mesa de debate “Economía y sociedad en la Galicia de hoy”, que abrió la programación de 2026 del ciclo “Compostela 2023-2027. Presente y futuro” de la RSEAPS, Touriño indicó que “a Galicia le interesa decisivamente mantener un sistema de financiación que hasta ahora ha garantizado la solidaridad interterritorial y la igualdad en la prestación de los servicios fundamentales de bienestar a los ciudadanos, independientemente de dónde vivan; que es profundamente redistributivo e igualitario en sus efectos”.
“Hay que tener en cuenta”, añadió, “que Galicia parte de un déficit fiscal que podemos estimar entre 3.000 y 4.000 millones de euros al año, lo que supone entre un 7 y un 8 por ciento del Producto Interior Bruto de la comunidad y que, si computamos la Seguridad Social, alcanza entre 10 y 11 puntos de su PIB”.
El futuro de la Unión Europea y las claves para afrontar los retos de Galicia

El expresidente cree que, junto con el sistema autonómico y el autogobierno de Galicia, el otro gran pilar de nuestro desarrollo viene dado por la pertenencia a la Unión Europea, por lo que considera “extremadamente preocupante el debilitamiento y fragmentación de la UE en el contexto actual de la geopolítica mundial y de ruptura del multilateralismo”. Y por ende pide “una Europa con autonomía estratégica en el terreno energético, industrial y de seguridad y defensa, más unida políticamente, hacia su federalización”.
Touriño habló de las que, según él, son las tres principales debilidades o limitaciones de la economía gallega: “Una cierta incapacidad histórica para crear empleo; una demografía muy débil; y una relativamente baja productividad en la manufactura, con limitaciones para generar valor añadido y capacidad de transformación (relacionada con el gran peso de las PYMES, el tamaño medio de las empresas y el bajo nivel medio de la I + D)”.
Sin embargo, ve también la cara positiva porque “partimos de ser una comunidad con un gran potencial de crecimiento, disponemos de importantes recursos energéticos, paisajísticos, culturales y patrimoniales, contamos con una interesante posición geoestratégica atlántica, con liderazgos empresariales, capital humano e infraestructuras propias de un país desarrollado, y de una economía extraordinariamente abierta, con capacidad exportadora”.
Para Touriño, el futuro de Galicia pasa por varias claves, entre las que señala: Lograr un pacto por el reequilibrio territorial, que frene la dispersión ocupacional, el despoblamiento del rural y la destrucción del paisaje, permitiendo aprovechar sus recursos; repensar la planta local e impulsar la cooperación supra e intermunicipal, para superar las limitaciones del minifundismo municipal; abordar “la ineludible” revitalización demográfica, generando empleo de calidad, impulsando políticas de conciliación y captando mayores flujos de inmigración; o potenciar la red de ciudades y la euro-región Galicia-Norte de Portugal, aprovechando la posición atlántica (“superando el localismo e impulsando la complementariedad”).
Revertir la concesión de la AP-9 hasta 2048 y retener beneficios de las renovables
Además, cree necesario revertir “el grave error de la ampliación de la concesión de la AP-9 hasta 2048, ya que para él “ese es el eje básico del dinamismo económico y los peajes limitan gravemente los potenciales efectos de aglomeración, especialización y economías de escala en la economía gallega”. “Para la constitución de una efectiva y eficiente euro-región”, afirmó además, “resulta substancial la conexión ferroviaria de alta velocidad entre Vigo y Oporto, la coordinación portuaria (con la creación de un clúster portuario Galicia-norte de Portugal), la atención a sus hinterland logísticos y el suelo industrial”.
Entre otras muchas sugerencias, el expresidente se refirió también a la reorientación del modelo productivo, para atraer talento, captar inversiones, generar innovación y valor añadido, situando en el centro el sector energético, “que debe retener una parte relevante de sus beneficios para la comunidad”, dado que en su opinión “tenemos capacidad potencial para ser uno de los líderes regionales en Europa en energías renovables (producción hidroeléctrica, eólica, maremotriz e hidrógeno verde)”. Junto a ello, apuesta por potenciar y completar los complejos industriales básicos para constituir distritos industriales (mar-industria conservera, agroalimentación y madera, ecosistema del clúster del automóvil, textil y moda, logística y desarrollo de las TIC, polos biotecnológicos de química, genómica, farmacéutica y los inicios en semiconductores y chips). Y por último, fortalecer la cohesión social, reducir la precariedad e impulsar la inclusión social, logrando un acuerdo institucional gallego en materia de Vivienda.



