El ex rector y catedrático de la Facultad de Física de la USC afirmó en la Real Sociedad Económica que “la inteligencia artificial está muy lejos de las capacidades generales de la inteligencia humana”
El ex rector, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Facultad de Física y director científico del Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes (CiTIUS) de la Universidad de Santiago de Compostela, Senén Barro Ameneiro, reflexionó sobre la IA y su impacto en nuestra sociedad, en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago.

En la última de las mesas de debate antes del verano del ciclo “Compostela 2023-2027. Presente y futuro”, organizado por la RSEAPS, Barro Ameneiro afirmó que “es incontestable que la inteligencia artificial va a transformar el mundo, afectando a nuestros trabajos, a nuestra educación, a la sanidad, a nuestras formas de ocio y de vida”. Por ello, según él “no hay que esperar a ver qué acontece, sino anticiparse para que no acontezca lo que no queremos,” y cree que esa anticipación “requiere muchas acciones, y una de las más importantes, sino la que más, es la de cambiar la educación para vivir y trabajar en un mundo de personas y máquinas”.
En su intervención, titulada “Inteligencia artificial: Cerebros de silicio”, en la que fue presentado por el presidente de la Real Sociedad, Francisco Loimil Garrido, el ex rector compostelano aseguró también que “la inteligencia artificial nace de la conjetura de que cualquier aspecto de la inteligencia, incluida la humana, es susceptible de ser simulado con suficiente detalle en los computadores”. “Aún sigue siendo una conjetura”, añadió Barro, “pero en su avance, la IA consiguió que cada día que pasa nuestra vida esté más y más relacionada con dispositivos que ven, hablan, escriben, se mueven, piensan y nos comprenden a su manera y, por supuesto, condicionan la forma en la que trabajamos y vivimos”.
No obstante, el catedrático de la Facultad de Física está convencido de que “a pesar de sus incuestionables avances, inimaginables hace pocos años, ni la inteligencia artificial es tan inteligente, ni tan artificial como puede parecer, o como algunos nos quieren hacer creer”. “La IA está muy lejos de las capacidades generales de la inteligencia humana, requiere de un extraordinario esfuerzo humano para diseñar máquinas inteligentes y para usarlas, sobre todo cuando estas máquinas tienen que tener un alto grado de autonomía y resolver problemas complejos que conllevan un alto impacto en las personas, si no se usan o no funcionan adecuadamente”, sentenció.


